
Los hábitos dietéticos, actuando sobre
los factores genéticos, condicionan la salud
y la esperanza de vida de la población. Una buena
alimentación es absolutamente necesaria para que
el crecimiento, el desarrollo y la composición de
los tejidos se lleve a cabo de forma adecuada.
Los hábitos de vida han cambiado de forma notable
en los últimos años, haciendo cambiar también
los hábitos nutricionales. En el cambio de la dieta
clásica han influido:
+ La disminución del número de componentes
de la familia.
+ La incorporación de la mujer al mundo laboral,
con la consecuente disminución del tiempo dedicado
a la compra y al cocinado.
+ El cambio del tipo de alimentos que se consumen.
+ La influencia de la televisión:
+ Los miembros de la familia tienen distintos horarios.
+ Se utilizan cada vez más los comedores escolares.
+ Los jóvenes, con menor disponibilidad económica,
utilizan a menudo los establecimientos de comida rápida.
+ La oferta alimentaría es mayor, con mejor conservación
y etiquetado de los alimentos, y buena información
de la composición nutricional.
En función de lo anterior, la Pediatría
tiene como objetivos nutricionales conseguir un óptimo
crecimiento y desarrollo de los niños, y evitar los
problemas derivados de la abundancia de nutrientes.
La infancia es el periodo preferente para llevar a cabo
una adecuada información y educación nutricional.
Los hábitos instaurados en esta edad serán
los que persistan en la edad adulta.
El marco ideal para la educación nutricional es
la familia, completada con la labor realizada en la escuela.